El ídolo de Zidane

Seguro que los que hayan seguido un poco el fútbol antiguo, con este título descubran de quien estamos hablando, por ello sabrán que es una gran osadía intentar resumir su gran carrera en un artículo, lo intentaremos.

Hablamos del apodado ”El Príncipe Millonario” o ”La Perla del Velodrome”, no es otro que Enzo Francescoli Urriarte, nacido el 12 de Noviembre de 1961 en Montevideo, Uruguay. A este chico ya le gustaba el fútbol de pequeño, su padre le hizo hincha de Peñarol -el equipo de la capital junto con Nacional- e iba todas las semanas al Centenario a ver a su amado equipo. En el no le valoraron y no le aceptaron para jugar en sus inferiores.

Sus comienzos fueron en otro de los equipos de la capital, pero de menor importancia. Montevideo Wanderers fue el que le dio cabida en su equipo y le hizo debutar como profesional. Se situaba como enganche o segunda punta y maravillo con 17 años en su debut a la parroquia uruguaya. Cuatro temporadas donde anoto 20 goles y una Copa América ganada con Uruguay -de la que luego habláremos-, le sirvieron para convence a uno de los mejores clubes de América en ese tiempo, para ser fichado. El River Plate

Los mejores años

En este equipo podríamos decir que consiguió su máximo nivel, creando un impresionante plantel con jugadores como Montenegro, Funes, Ruggeri, Alzamendi, Nelson Gutiérrez… Se creía que a sus 21 años, esa calidad era un espejismo, pero no estaba en lo cierto. Lo mostrado antes era poco con lo que iba a llegar.

Se convirtió en tan sólo un año en el mejor jugador de ese River, y el que llevaría al equipo a todos los títulos que este conseguiría como un campeonato argentino o una Copa Libertadores y llegando a ser nombrado mejor jugador sudamericano del año.

Todos esos títulos, su destacada calidad, su desparpajo en la delantera, su facilidad de hacer gol, buscando también muchas veces la asistencia y su magia para gambetear le hizo dar el gran salto a Europa y llegar a el Racing de París, una temporada más tarde a el OM.

Periplo agridulce por Europa

En Francia siguió mostrando sus dotes de jugador “top” y conquistando títulos como una Ligue 1. Allí fue donde maravillo al Velodrome y Zidane -tan sólo un niño de 17 en esa época- se enamoró de él y quiso imitarle. También cosecho varios títulos con su selección simultáneamente.

Su último paseo por Europa fue dar el salto al Calcio del 90-94, donde paso por Cagliari y por el Torino respectivamente. En Italia no vivió precisamente sus mejores años, el juego que los defensas italianos practicaban no le venía especialmente al pelo, mucho físico y poco calidad, como sabemos Enzo era todo lo contrario. Paso sin pena ni gloria por Italia y volvió al club que le vio crecer.

Una vuelta gloriosa

En River vivió una última etapa donde parecía que volvía a ser ese Enzo, ese Príncipe que pareció perderse por Italia. Siguió con esa clase que le caracterizaba encabezando un River mucho mejor del de su primera etapa. Marcelo Salas era su compañero de fatigas en la delantera, en un club que tenía talentos emergentes como Ayala o Sorin que más tarde triunfarían en Europa. Este magnífico River ganó otra Libertadores y la Supercopa sudamericana. En lo personal hasta Pelé le metió en una lista de los 100 mejores jugadores de la historia, en la que era el único uruguayo.

enzo

Otro papel en la Selección

En los clubs tenía un papel más repartido, pero en la selección uruguaya el tenía que ser el líder, el que tenía que marcar los goles y defender. Un auténtico todoterreno. Podemos decir que triunfó continentalmente con la selección, ganando tres Copas Américas y una de ellas ganando en la Semifinal a la Argentina que había ganado el Mundial en el 86.

En los Mundiales fue muy diferente, este genio solo pudo disputar dos. El del 86 y el del 90, en el primero fue eliminada en un derbi de la plata entre Argentina y Uruguay, donde los albicelestes ganaron el duelo 1-0, pero lo más emocionante fue el duelo Maradona-Feancescoli, que se llevó el argentino. En el 90 llegaron hasta la misma ronda y esa vez cayeron contra Italia.

En Europa no se vieron muchos títulos pero si la calidad de la que se enamoró Zidane -por ello su hijo se llama Enzo-. En la selección estuvo rodeado de malos jugadores y consiguió grandísimos logros. Así era el Príncipe, un auténtico mago del fútbol que será recordado por esos grandes goles y esas grandes gambetas.

Aquí tenéis los 10 mejores goles de Enzo:

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