El B. M’gladbach de Heynckes, Simonsen y compañía

En la década de los 70 hubo equipo en La Bundesliga que plantaba cara al todopoderoso Bayern München de Beckenbauer, Breitner, Gerd Müller y compañía. Ese era el Borussia Mönchengladbach de Netzer, Heynckes, Vogts, Simonsen y compañía, sin duda un equipo recordado tanto a nivel nacional como internacional, una escuadra que era un rodillo sobre sus rivales y que tenía muy buen físico. Los Fohlen conquistaron 5 Bundesliga de la campaña 1969/70 hasta la de 1976/1977, también jugaron 3 finales Europeas 1 de Copa de Europa que perdieron ante el Liverpool en 1977 y 2 de Uefa que ganaron en el años 75 y 79 ante el Estrella Roja y el FC Twente holandés que eran de partido ida y vuelta. También ganaron una DFB-Pokal (Copa Alemana) en 1973, que era su segunda copa que derrotaron por la mínima al FC Köln el equipo con el que tiene una gran rivalidad desde los años 70 que otro artículo puede que hable de ello, la final ganada al conjunto yugoslavo de la Copa de la Uefa fue el último título conquistado por el Gladbach de la década, en la época más gloriosa de los potros hasta la fecha. Sigue leyendo

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La noche del Fútbol Total

El 31 de mayo de 1972 el Feijenoord Stadion (De Kuip), mundialmente reconocido por ser casa del Feyenoord Rotterdam de la Eredivisie, albergaría con mucho orgullo la Final de la Copa de Europa de la temporada 1971/72. Para el infortunio de los seguidores del club que albergaría la final, el más acérrimo rival de su equipo llegaría a la final: el Ajax. Pero igualmente, para fortuna de todo el que tuvo la oportunidad de estar aquella noche en Rotterdam, les esperaría una de las mejores finales de la historia de la Copa de Europa.

El camino para ambas escuadras de camino a la Final en Rotterdam no fue nada fácil, tomando en cuenta las semifinales Celtic-Inter y Benfica-Ajax, las cuales costaron muchísimo para los posteriores finalistas. Puntualmente, en la primera semifinal, el finalista se pudo conocer luego de unos fatídicos tiempos extra, los cuales dejaron al conjunto italiano en la final luego de una intensa tanda de penales en Glasgow. Del otro lado, el Ajax tendría una complicada llave semifinal ante el Benfica del inmortal Eusebio, la cual ganarían gracias a un solitario gol de cabeza de Swart en el primer partido.

ImagenSólo cuatro jugadores que habían comenzado la final de 1967, Burgnich, Facchetti, Bedin y Mazzola estaban en la alineación contra el Ajax, pero su estilo de juego era muy familiar. Bajo la dirección del entrenador Giovanni Invernizzi, el Inter decidió que su mejor esperanza de la victoria vino de la defensa en los números hasta los últimos veinte minutos cuando iban a lanzar una ofensiva final por la victoria. Todo el Ajax tenía que hacer era asegurarse de que llegaron por delante antes de ese punto en el juego. En el descanso en Rotterdam, parecía como si las tácticas italianas podrían prevalecer. Inter se había sentado de nuevo con sólo Boninsegna por adelantado y permitirse ser atacardos por el Ajax. Los titulares debían correr y presionar, pero habían sido incapaces de encontrar una salida. Facchetti, bajo presión, se había perdido el balón en su propio puesto, a veinte yardas el disparo de Krol golpeó en el poste, mientras que un gol de Swart a diez minutos del descanso fue anulado por empujar a un contrario. Pero aún así la defensa del Inter se mantuvo fuerte y el juego se mantuvo sin goles. El plan de los italianos parecía estar funcionando.

A tan sólo dos minutos de haber iniciado la segunda mitad, el marcador se rompió finalmente . Los zagueros del Ajax habían ido cada vez hacia adelante y ponían centros en el área durante todo el partido, y esta vez fue Suurbier quien envió un balón en profundidad hacia la meta. Esta vez, el portero del Inter Bordon chocó con su propia defensa Burgnich a su paso por la pelota. Por desgracia para el joven portero el balón cayó a Johan Cruyff quien cumplió al instante y le acarició la pelota en el arco vacío para dar al Ajax el liderato que merecían. Inter se vio obligado a ser más ofensivo, y Stuy en la portería del Ajax se vio obligado a detener un disparo de Boninsegna, pero el juego fue sentenciado a los 77 minutos cuando Cruyff de cabeza dirigió al fondo de las redes un tiro libre de Keizer, poniendo el partido 2-0.

ImagenAl igual que cinco años antes, la derrota del Inter en la final de la Copa de Europa fue comentada en toda Europa. Los periódicos de todo el continente celebran el hecho de que catenaccio había sido golpeado por el fútbol total. Según The Times: ”Ajax demostró que el ataque creativo es el alma real del juego, puede ser más listo y más hábil que la defensa férrea, y al hacerlo hizo que los contornos de la noche se hicieran un poco más nítidas y las sombras un poco más brillantes”. En Holanda De Telegraaf corrió una página nueve especial en el juego con palabras como ”superestrellas” y ”triunfo” liberalmente salpicado a través de sus titulares, mientras que Algemeen Dagblad declaró: “El sistema interista quedó socavado. Fútbol defensivo es destruido”.

Y así, el rumano Stefan Kovacs y sus dirigidos se hicieron ganadores de la segunda Copa de Europa consecutiva para el equipo de Ámsterdam, en Rotterdam y frente a un equipo con un estilo totalmente diferente al Fútbol Total, sí Total Ironía también.

Ficha técnica del encuentro:

XI del Ajax (4-3-3): Heinz Stuy; Wim Suurbier, Bernardus Hulshoff, Horst Blankenburg, Ruud Krol; Johan Neeskens, Arie Haan, Gerardus D Mühren; Sjaak Swart, Johan Cruyff, Piet Keizer (C).

XI del Inter (4-4-2): Ivano Bordon; Mauro Bellugi, Tarcisio Burgnich, Mario Giubertoni (20′), Giacinto Facchetti; Gianfranco Bedin, Gabriele Oriali, Sandro Mazzola (C), Mario Frustalupi; Jair Da Costa (59′), Roberto Boninsegna.

Sustituciones del Inter: Mario Bertini (20′) y Sergio Domenicacci (59′).

Goles: Johan Cruyff (47′ y 76′).

Central del encuentro: Robert Helies (FRA).

El tanque de Leicester

Hace 53 años nacía uno de los mejores delanteros de la historia inglesa: Gary Lineker. Nacido en Leicester un 30 de Noviembre de 1960, su increíble talento con los pies le hizo debutar con tan sólo 18 años en el equipo de su ciudad: el Leicester City. Sus 16 años de carrera no dejaron indiferente a nadie, su carrera está repleta de títulos y, por si fuera poco, es uno de los pocos jugadores de la historia que puede presumir de no tener ninguna amarilla en su currículo.

SUS PRIMEROS PASOS

Debutó con el Leicester City en la temporada 1978/79, que en aquella época jugaban en la Championship -segunda división inglesa-. Su primera temporada no fue brillante, pero poco a poco logró meterse en el once titular. En el Leicester jugó 194 partidos y marcó 95 goles. Allí logró hacerse un nombre en el mundo del fútbol, logró ser internacional absoluto con Inglaterra y consiguió que se le respetase como lo que era: un depredador dentro del área. Al finalizar la temporada 1984/58, el niño bueno se despedía de su equipo de toda la vida para crear otra página llamada Everton. Ese mismo año, consiguió ser el máximo goleador de la liga.

La llegada al Everton estuvo marcada por la disputa del Mundial 86 el verano siguiente. Jugó sólo 10 meses en Liverpool, pero los aprovechó al máximo. Logró nada más y nada menos que 40 goles en 57 encuentros. Al retirarse, dijo que el mejor club en el que había jugado era el Everton, tanto por su idiosincrasia, como por su afición.

Estuve tan sólo 10 meses en el Everton, pero aún así fue una época feliz, profesionalmente fue uno de los períodos más exitosos de mi carrera. Todavía tengo una afinidad hacia el Everton.

El Mundial del 86

Él no lo sabia, pero este no sería un Mundial más para Gary, sería su Mundial. Una Inglaterra más o menos de nivel medio llegó a uno de los partidos más importantes en Cuartos de Final. Se cruzaron con la Argentina de Burruchaga, Maradona y Valdano. Ese partido fue en el que Maradona empezó a hacer historia, fue el partido en el que Maradona marcó con la mano, La Mano De Dios como muchos la llaman, y el partido en el que muchos consideran que se marcó el mejor gol de la historia del fútbol. Inglaterra cayó en el Azteca, pero Gary fue el máximo goleador de aquel Mundial. Además, logró ser Balón de Plata.

El salto a España

Un Barcelona debilitado y necesitado de goles pensó en el de Leicester para que mejorar esas cifras goleadoras. Nueva etapa, pero el mismo cometido y también cumplido. En la primera temporada marcó 21 goles y las dos siguientes estuvo entre esas mismas cifras goleadoras. Jugó en la ciudad condal durante tres años, logrando una Recopa y una Copa del Rey.

Vuelta a casa y fichaje por el Nagoya

En el 89 volvió a Inglaterra, el país que le vio nacer como jugador y como delantero. Su llegada fue a Londres, pero esta vez al Tottenham. Jugó tres temporadas dando lo máximo y esto se pudo observar en sus grandes cifras goleadoras. No se notó la edad, porque como el buen vino, mejora con los años. Su última temporada fue la segunda mejor en cifras goleadoras. Marcó 35 goles.

En los últimos años de su carrera deportiva se fue a jugar a la Liga japonesa, donde jugó en el Nagoya. Estuvo dos años allí, pero no logró destacar y poco a poco fue diluyéndose. Al finalizar el año 1994, declaró que se sentía cansado y puso fin a su dilatada trayectoria como futbolista. 16 años como futbolista, 648 partidos, 329 goles y ninguna amonestación. THIS IS THE LEGEND, THIS IS GARY LINEKER.