Burru, el gambeteador

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Muchos recordarán a Jorge Luis Burruchaga por ese gol en la final de México 86 a Alemania Federal que dio el Campeonato Mundial a Argentina. Podemos decir que ese gol fue la guinda del pastel para un jugador que en Argentina demostró su gran calidad. Rápido, gambeteador, asociativo e inteligente. Armador ofensivo y delantero, gol y generador de espacios. ‘Burru’ fue un jugador que en los años 80 hizo disfrutar a Independiente y a Argentina.

La historia empezó en Arsenal de Sarandí. Estuvo a prueba en las inferiores de River Plate pero al final por amistades acabó en Arsenal. Allí estuvo del 1979 a 1981, luego su vida cambió cuando fichó por Independiente de Avellaneda. Su paso por “el rojo” fue tan exitoso que actualmente está en el ránquing de los mejores jugadores de Independiente. 234 partidos y 72 goles. En estos años consiguió el campeonato Metropolitano de 1983, Copa Libertadores de 1983 y la Intercontinental de 1984.  En la Libertadores que ganó “el rojo”, él fue el gran protagonista porque marcó el único gol de esa final ante Gremio. Bochini en la posición de 10, Burruchaga como una bala al espacio, pase entre centrales, y definición de este de picadita al portero. En esa época, Independiente era un señor equipo con el mejor jugador de su historia, Bochini a un nivel estelar. A parte, ese equipo tenía jugadores cómo Goyén, Clausen, Villaverde, Trossero, Carlos Enrique, Giusti, Marangoni, Percudani, Barberón…entre otros. Qué tiempos aquellos cuando el rojo era un equipo temible en Sudamérica. Sigue leyendo

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La nueva vida del ‘Turu’ Flores

La debacle futbolística en los torneos argentinos en los últimos años es palpable en cada rincón del país sudamericano. Las ideas de antaño, un juego más físico que técnico, entrenadores que no evolucionan sus pensamientos prehistóricos y una economía maltrecha por los individuos que gobiernan los clubes. Todo esto ha hecho que la credibilidad del fútbol argentino esté bajo mínimo y hace que los aficionados idolatren a viejos técnicos que en su día triunfaron pero que ahora sus ideas son una copia irrealista de lo que fueron. Un jardín maltrecho que poco a poco se va recuperando por la sabia nueva que va entrando. Los jóvenes entrenadores que están agarrando los equipos están intentando cambiar la línea opaca de juego que se estaba viviendo en los últimos tiempos. Estos entrenadores son ex jugadores que han pasado mucho tiempo en Europa palpando, aprendiendo y asimilando conceptos que ahora están intentando transmitir al juego argentino. El “turu” Flores es uno de ellos. Sigue leyendo

Los tiempos dorados del Sao Caetano

Sao Caetano pese a sus 24 años de edad es un equipo que ha vivido muchos éxitos pero que ahora mismo vive en un pozo profundo sin una cuerda para salir de él. Este equipo de Sao Paulo fue capaz de ser uno de los mejores equipos brasileños al principio del siglo XXI ganando títulos y jugando la Copa Libertadores. Ahora mismo, esos éxitos son como un álbum de fotos que los aficionados ven cada fin de semana para olvidar la oscuridad del presente. En el 2013, Sao Caetano bajó al Paulista A2 y a la Série C, tercera división brasileña. Los aficionados han cambiado sus risas por llantos. Sigue leyendo

Ricardo Gareca, de arquero a tigre

Ricardo Gareca nació en Matador capital y no en Tapieles como otros medios dicen y luego se fue con su familia a Tapieles a vivir.  Una vez allí empezó a jugar a fútbol. En una entrevista a la revista América se sinceró diciendo que de pequeño le gustaba ser arquero. Curiosamente luego fue uno de los mejores delanteros que ha dado Argentina.

A los 12 años, el padre de Ricardo le acompañó hacer una prueba para entrar en las categorías inferiores de Boca Juniors. El equipo xeneize se lo quedó y años más tarde le dio la oportunidad de jugar en Primera División. Después de tres años sin muchas oportunidades para jugar, decidió irse al Club Atlético Sarmiento por una temporada. Disputó 33 partidos y marcó 13 goles demostrando que era un delantero muy válido para Boca. Y así fue. El año siguiente, el xeneize lo repescó y empezó una de las mejores etapas de su vida. Jugó 114 partidos marcando 62 goles. El “flaco” como le apodaban fue una referencia para Boca aunque no para la Selección Argentina, ya que Bilardo no contó con él.

Colombia, la tierra de los triunfos

Después de una mala campaña en River, Gareca decidió partir para Colombia. Como él comentó en diversas entrevistas, tuvo una oferta del Atlético de Madrid pero decidió quedarse en Sudamérica con su familia. En América de Cali, el argentino se convirtió en una estrella dentro de un equipazo que hacía estragos en todos los campos colombianos que jugaba. Gareca ganó dos campeonatos colombianos (1985 y 1986) pero no consiguió ninguna Copa Libertadores y eso que con el equipo escarlata llegó a tres finales (1985-1986-1987). Esa generación dorada, como se conoce en Colombia, se quedó sin el reconocimiento sudamericano merecido por su juego y por el equipo que tenía.

En 1989, con 31 años abandonó Colombia para volver a Argentina y jugar con el equipo que era de pequeño, Vélez Sarsfield. Con Vélez marcó 24 goles en  117 partidos. El “tigre” como también era conocido, se fue a Independiente de Avellaneda para acabar su carrera deportiva. Con el “rojo”, consiguió un Clausura y una Supercopa Sudamericana. Con estos dos títulos dio por finalizada su carrera deportiva en la cual marcó 208 goles en total.

Talleres de Córdoba y Vélez, sus éxitos como entrenador

Gareca empezó en San Martín de Tucumán su experiencia como entrenador el año 1995, un año después de su retirada. Pero si hay dos equipos que plasman la filosofía, el juego y el éxito de Gareca esos son Talleres de Córdoba y su querido Vélez Sarsfield. En Talleres estuvo en tres etapas diferentes siendo la primera la más exitosa consiguiendo el título de la Primera B Nacional y por consiguiente el ascenso a la Primera División argentina en 1998. Después de varios fracasos en Argentina, Gareca volvió a viajar a Colombia para entrenar al equipo que estuvo hacía 20 años, América de Cali. Duró menos de un año por discrepancias con la directiva y  luego fichó por Santa Fe. En 2007 y 2008 entró en Perú al Universitario consiguiendo el Torneo Apertura. Y es en el 2009 cuándo Vélez llamó a su celular y le preguntó si les quería  entrenar y el Tigre aceptó. Simpatizante de pequeño, frustrado por no ganar nada en su paso como jugador, Gareca quería ser importante en Vélez y vaya si lo está consiguiendo. Desde el 2009 ha ganado dos torneos Clausuras, un Torneo Inicial y un Campeonato de Primera División. Gareca es un ídolo en Vélez, la gente le quiere y él es feliz entrenando al equipo que desde pequeño animó. Tigre en el campo y en banquillo.