El olvidado Nicky Hofs

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El desaparecido diario Don Balón semanalmente buscaba alrededor de Europa diferentes perfiles de muchachos que tuviesen ese toque que se le percibe a los cracks desde el momento en que tocan un balón para hacer un artículo de esos que marcaban la memoria de aquel que lo llegaba a leer.

Un domingo del año 2005 a través de esas alucinantes líneas llegamos a conocer a Nicky Hofs, quien en aquel entonces defendía los colores de la camiseta del Feyenoord. Pasando por la picardía anotadora de Roy Makaay hasta por la desequilibrante determinación de Dennis Bergkamp eran parte de los atributos que se le daban a este muchacho de 21 años que fin de semana tras fin de semana deslumbraba a los seguidores del club de Róterdam con su fina manera de jugar.

Antes de llegar a Róterdam, la carrera de Hofs tuvo sus inicios desde los cinco años en su natal Anrhem, donde se mostró siempre como una prometedora ficha holandesa. A los 12 años probó suerte con el Ajax, donde las cosas no salieron como el jugador esperaba; es entonces aquí cuando el Vitesse se interesa en sus servicios y empieza a formar parte de la cantera de este club. Su debut con el primer equipo del Vitesse se dio en la temporada 2001/02, donde finalizó la temporada jugando 13 partidos en los que anotó 2 goles. Sigue leyendo

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Las vueltas de Patrick

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No podía pasar un día más en este blog dedicado a los grandes del fútbol mundial sin mencionar al gran Patrick Kluivert, ídolo de grandes y chicos. Nacido en Ámsterdam el 1 de julio de 1976 este delantero de 1.88 metros deslumbraría al mundo durante finales de los 90’s y en los primeros años de este siglo. Sigue leyendo

La fiebre dorada de Gullit

1987 fue un año vital para el AC Milan, ya que con la llegada de un tal Silvio Berlusconi a la cabeza principal de la dirigencia, las cosas debían mejorar para un equipo rossonero que deambulaba entre sombras por esos años.

Desde cambios estructurales hasta la llegada de Arrigo Sacchi fueron los cambios iniciales que registraba el club, aunque, no menos importante, en ese mismo verano llegaron al equipo dos holandeses que estaban en boca de toda Europa: Ruud Gullit y Marco van Basten. A pesar de que ambos jugadores tuvieron sus merecidos galardones por el trabajo en el club, hoy toca hablar del nacido en Ámsterdam el 1 de septiembre de 1962.

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Antes de su importante paso al club lombardo, Ruud Gullit estuvo dos temporadas en el PSV Eindhoven, equipo donde verdaderamente hizo los méritos para hacerse con el trofeo internacional ese año. En la temporada 1986/87 Gullit anotó 22 goles en 34 partidos de liga con el conjunto de Eindhoven, goles que, unidos a los de Wim Kieft, hicieron posible el campeonato holandés en esa temporada. En ese mismo período de tiempo se adjudicaron la KNVB Beker. Igualmente fue el inicio del PSV que ganaría después la Copa de Europa con Hiddink en el banquillo y ya con Gullit en el cuadro lombardo.

El centrocampista holandés, un futbolista que aunaba llegada, juego y trabajo, un centrocampista total, fue sin duda alguna una de las sensaciones de finales de los 80. Para el verano de 1987 el Milan se haría con los servicios de este jugador por la cuantiosa suma de 8 millones de euros, alucinantes números para la época.

¿Cómo fue electo Balón de Oro? A pesar de los méritos ya mencionados, la votación del Balón de Oro ese año fue muy pareja, dando a Gullit ganador con 106 votos, apenas 15 votos por encima del segundo lugar, quien fuera el portugués Paulo Futre del Atlético Madrid, quien consiguiera 91 votos por la espectacular temporada que tuvo en Europa. El tercer lugar del podio fue para el delantero del Real Madrid, Emilio Butragueño, quien con 61 votos tenía imposible luchar con los dos primeros.

Quien fuese electo como el Mejor Jugador de Holanda en 1986 en gran medida deberá agradecer al entrenador Guus Hiddink por el trofeo individual logrado.

El año en que ganó el título sólo estuvo en el Milan cuando ya había sido electo como Balón de Oro, pero, por fortuna para él y para el club, no fue la última vez que aspiraría a esa distinción, la cual, lamentablemente nunca volvió a ganar.

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La noche del Fútbol Total

El 31 de mayo de 1972 el Feijenoord Stadion (De Kuip), mundialmente reconocido por ser casa del Feyenoord Rotterdam de la Eredivisie, albergaría con mucho orgullo la Final de la Copa de Europa de la temporada 1971/72. Para el infortunio de los seguidores del club que albergaría la final, el más acérrimo rival de su equipo llegaría a la final: el Ajax. Pero igualmente, para fortuna de todo el que tuvo la oportunidad de estar aquella noche en Rotterdam, les esperaría una de las mejores finales de la historia de la Copa de Europa.

El camino para ambas escuadras de camino a la Final en Rotterdam no fue nada fácil, tomando en cuenta las semifinales Celtic-Inter y Benfica-Ajax, las cuales costaron muchísimo para los posteriores finalistas. Puntualmente, en la primera semifinal, el finalista se pudo conocer luego de unos fatídicos tiempos extra, los cuales dejaron al conjunto italiano en la final luego de una intensa tanda de penales en Glasgow. Del otro lado, el Ajax tendría una complicada llave semifinal ante el Benfica del inmortal Eusebio, la cual ganarían gracias a un solitario gol de cabeza de Swart en el primer partido.

ImagenSólo cuatro jugadores que habían comenzado la final de 1967, Burgnich, Facchetti, Bedin y Mazzola estaban en la alineación contra el Ajax, pero su estilo de juego era muy familiar. Bajo la dirección del entrenador Giovanni Invernizzi, el Inter decidió que su mejor esperanza de la victoria vino de la defensa en los números hasta los últimos veinte minutos cuando iban a lanzar una ofensiva final por la victoria. Todo el Ajax tenía que hacer era asegurarse de que llegaron por delante antes de ese punto en el juego. En el descanso en Rotterdam, parecía como si las tácticas italianas podrían prevalecer. Inter se había sentado de nuevo con sólo Boninsegna por adelantado y permitirse ser atacardos por el Ajax. Los titulares debían correr y presionar, pero habían sido incapaces de encontrar una salida. Facchetti, bajo presión, se había perdido el balón en su propio puesto, a veinte yardas el disparo de Krol golpeó en el poste, mientras que un gol de Swart a diez minutos del descanso fue anulado por empujar a un contrario. Pero aún así la defensa del Inter se mantuvo fuerte y el juego se mantuvo sin goles. El plan de los italianos parecía estar funcionando.

A tan sólo dos minutos de haber iniciado la segunda mitad, el marcador se rompió finalmente . Los zagueros del Ajax habían ido cada vez hacia adelante y ponían centros en el área durante todo el partido, y esta vez fue Suurbier quien envió un balón en profundidad hacia la meta. Esta vez, el portero del Inter Bordon chocó con su propia defensa Burgnich a su paso por la pelota. Por desgracia para el joven portero el balón cayó a Johan Cruyff quien cumplió al instante y le acarició la pelota en el arco vacío para dar al Ajax el liderato que merecían. Inter se vio obligado a ser más ofensivo, y Stuy en la portería del Ajax se vio obligado a detener un disparo de Boninsegna, pero el juego fue sentenciado a los 77 minutos cuando Cruyff de cabeza dirigió al fondo de las redes un tiro libre de Keizer, poniendo el partido 2-0.

ImagenAl igual que cinco años antes, la derrota del Inter en la final de la Copa de Europa fue comentada en toda Europa. Los periódicos de todo el continente celebran el hecho de que catenaccio había sido golpeado por el fútbol total. Según The Times: ”Ajax demostró que el ataque creativo es el alma real del juego, puede ser más listo y más hábil que la defensa férrea, y al hacerlo hizo que los contornos de la noche se hicieran un poco más nítidas y las sombras un poco más brillantes”. En Holanda De Telegraaf corrió una página nueve especial en el juego con palabras como ”superestrellas” y ”triunfo” liberalmente salpicado a través de sus titulares, mientras que Algemeen Dagblad declaró: “El sistema interista quedó socavado. Fútbol defensivo es destruido”.

Y así, el rumano Stefan Kovacs y sus dirigidos se hicieron ganadores de la segunda Copa de Europa consecutiva para el equipo de Ámsterdam, en Rotterdam y frente a un equipo con un estilo totalmente diferente al Fútbol Total, sí Total Ironía también.

Ficha técnica del encuentro:

XI del Ajax (4-3-3): Heinz Stuy; Wim Suurbier, Bernardus Hulshoff, Horst Blankenburg, Ruud Krol; Johan Neeskens, Arie Haan, Gerardus D Mühren; Sjaak Swart, Johan Cruyff, Piet Keizer (C).

XI del Inter (4-4-2): Ivano Bordon; Mauro Bellugi, Tarcisio Burgnich, Mario Giubertoni (20′), Giacinto Facchetti; Gianfranco Bedin, Gabriele Oriali, Sandro Mazzola (C), Mario Frustalupi; Jair Da Costa (59′), Roberto Boninsegna.

Sustituciones del Inter: Mario Bertini (20′) y Sergio Domenicacci (59′).

Goles: Johan Cruyff (47′ y 76′).

Central del encuentro: Robert Helies (FRA).

Miedo a algunas alturas

La aerofobia es algo poco común en la población mundial, podríamos decir inclusive que la gente que lo padece es especial. En esos locos y curiosos casos del fútbol conocimos a uno de los mejores delanteros que el fútbol holandés ha dado en toda la historia: Dennis Bergkamp.

La formación de Bergkamp tuvo su inicio en la más prominente de las canteras en Europa: la del Ajax. Aquel niño de 11 años que firmaba con el Ajax vio el pasar del tiempo y cómo sus sueños y los de sus padres que le pusieron el nombre de un mítico futbolista escocés iban en buen camino.

Johan Cruyff lo hizo debutar en 1987 con el primer equipo Godenzonen, donde se mantendría por 7 años, donde ganaría 6 títulos (2 Copas UEFA, 1 Eredivisie, entre otros). Una considerable cantidad de títulos y 3 campeonatos de goleo bastan para que cualquier equipo te cotice en ligas más grandes que la holandesa, y Dennis no fue la excepción.

Emigró en 1993 para el Inter de Milán, donde, a pesar de ganar 1 Copa UEFA (1994), Dennis jamás llenó las expectativas del club, por lo cual, en el 1995 al llegar un conocido empresario a hacerse cargo del Inter le dio salida rápida a Dennis. El Arsenal sería su destino.

La gloria de Highbury

Junio de 1995 marcó un hito en la historia de todo el Arsenal y de la naciente Premier League en aquel entonces, ya que Bergkamp llegaba al Arsenal con las ilusiones de hacer la cosas bien y no defraudaría a nadie, sobretodo cuando llegaba Arséne Wenger, quien le utilizó de mediapunta, lo que significó su estallido en el equipo. 11 títulos domésticos hablan demasiado del gran nivel que desplegó Bergkamp durante todos sus años en el equipo, en el cual fue figura indiscutible durante todos esos lapsos.

La selección, ilusión

Probablemente los números de Bergkamp con la selección no fueron los más destacados en números (37 goles en 79 partidos), pero el fútbol que desplegó en los torneos en que estuvo con la Oranje no se le borrarán de la memoria a nadie. 3 Eurocopas (1992, 1996 y 2000) y 2 Copas del Mundo (1994 y 1998) son parte de la experiencia del jugador, donde un Cuarto Lugar en la Copa del Mundo de 1998 fue el mayor logro.

Por encima de los torneos y las posiciones, el aporte que brindó a una selección con compañeros como Marc Overmars, Frank de Boer, Edgar Davids, Patrick Kluivert y otros más fue muy notable.

Bergkamp, en general, era una muestra del arte y la clase en el fútbol, de los últimos jugadores en el mundo con esas características. Sí, arte y clase, la colección de goles que se pueden sacar de éste holandés dejan a entrever lo expuesto. Si no creen en esa posibilidad, el Newcastle y la Selección de Argentina del ’98 pueden dar fe de lo que digo.

Es lamentable despertarse en éstos días y no tener en las canchas a un jugador de las características de Dennis, pero queda la para todos aquellos que tuvieron la dicha de verle en vivo que valió la pena, valió la pena cada segundo. Pudo haber sido un jugador que le tenía miedo a las alturas, pero no a las alturas de la grandeza del fútbol, las cuales alcanzó y nunca se bajó de ellas.